Menos Foucault, Más Shakira

Una de las cosas que me atrae a Menos Foucault, Más Shakira es su ambigüedad. No quiero matar esa ambigüedad con esta pregunta porque no es importante para mi que sean una cosa o la otra, pero aún estoy muy curioso leer su contesta: ¿cómo describen lo que hacen?

Bueno, para hablar de esto es necesario antes contar que Menos Foucault, Más Shakira es un proyecto que surge desde el CIPEI (Círculo Permanente de Estudios Independientes) y cuya trinchera se ha venido formando desde lo que llamamos bloques de estudio, mismos que plantean un recorrido entre los 4 y 6 meses, hasta ahora tenemos dos años trabajando bajo esta lógica, por ejemplo. Así, desde ese lugar preferimos enunciarnos como una plataforma de intervenciones contrapedagógicas e investigación totalmente independiente y autogestiva cuyo posicionamiento intenta proponer formas otras de tensionar el pensamiento desde nuestra postura anticolonial, transfeminista y de potencial infeccioso. Ubicamos este trabajo de infección contrapedagógica desde la revisión crítica de eso que llaman “productos culturales”; en nuestro trayecto hemos revisado el albúm Lemonade de Queen B pasando por la crítica a la conceptualisación —de la lesbiana blanca supremacista— Judith Butler sobre performatividad y desde ahí, ahondar en la potencia de los feminism0s que usan los lenguajes mainstream para colocar su agenda dentro de la supremacía —cosa que generalmente solo resulta en la diversificación de la misma pero eso ya es, o será otra discusión—.

¿Cómo funcionan el humor y la diversión dentro de la práctica de Menos Foucault, Más Shakira?

El nombre en sí de nuestro proyecto ya es una provocación que inmediatamente se coloca desde el humor y es que justo en el momento en que Daniel Sepúlveda y Mariana Recamier (fundadorxs del proyecto) comenzaron a trabajar en él lo tuvieron mucho muy claro, esta provocación lo primero que podría hacer es justo enganchar a todOs los ofendidOs por la banalización del marica-genio-euroblanco por excelencia: Michel Foucault ante la figura de una mujer colombiana inserta en la escena de la música pop y el consumo de masas —¿a quién carajo se le ocurrió que Foucault y cuaquier otro colono no es consumo de masas en un mundo trazado por esa colonialidad y sus efectos capitalistícos?— ¿qué sigue? ¿menos Camus, más Maluma? era el tipo de preguntas que la indignación elaboró desde el momento cero en que salimos en redes. Algo estabamos haciendo mucho muy bien, según nosotrxs.

En un segundo momento y a partir del diálogo con Iki Yos Piña —una de nuestras madrinas— fue que comenzamos a montarnos en el humor como una posibilidad de articulación política de los discursos construidos desde lo que la formalidad del pensamiento considera banal: las redes sociales y su posibilidad offline. Iki desarrolló una serie de talleres a partir de la propuesta de memepolítica, su propuesta se ubica en el reino de españa y el contenido de sus talleres es una insiciva crítica a la supremacia euroblancacolonial y heteroCISexista usando el meme como principal arma dentro de lo que ella misma identifica como una guerra visual.

Ahí fue que retomamos uno de sus talleres; mi cuerpo es un meme de batalla. Consideramos la creación, difusión y viralización de memes como una clara apuesta política contrapedagógica. Nosotrxs igual que mucha otra gente creemos que el humor puede despolitizar, banalizar y por lo tanto favorecer el enraizamiento de facismos como el que estamos viviendo en méxico desde hace más de 70 años, la democracia fascista invisibilizada desde el imaginario social. Por esto es que apostamos a subvertir esos valores con el humor, esa misma herramienta que el fascismo neovasconcelista y benevolente utiliza para su legitimación en este contexto. Nuestros cuerpos son un meme de batalla.

¿Cómo se organizan? ¿Hay juntas? ¿Cómo van las juntas? ¿Cómo deciden cuándo y dónde hacer algo o compartir algo por redes sociales?

Actualmente la colectividad es un proceso que estamos habitando lentamente, inicialmente como lo decimos antes el proyecto tenía ciertas directrices que pasaban por Daniel y Mariana. Ahora el momento es otro, el CIPEI está conformado por un núcleo de 8 personas que a su vez infectan a un grupo más o menos constante de 18 personas. Nos reunimos cada viernes para el proceso de formación colectiva, es decir con ese grupo de 18 personas. Estas reuniones de formación tienen una duración de alrededor de 3 horas en las que compartimos ideas que terminan conformando el cuerpo de la crítica que elaboramos sobre un tema en específico. Ahora por ejemplo estamos trabajando sobre ficciones políticas y regímenes de representación, es el último bloque coordinado por Sepúlveda y en el que a partir de dichas nociones seguimos desmontando el mestizaje como ideología que sostiene y legitima las prácticas racistas en este país.

El trabajo en redes es otra cosa, intentamos compartir material que de alguna u otra forma pueda encajar con nuestra propuesta, de ahí es que vamos decidiendo qué si y qué no compartir. Entre el material que compartimos tenemos algunas páginas aliadas eso sabemos que inmediatamente lo vamos a apoyar, mientras que lo que se refiere al contenido depende más bien de la coyuntura y sobre todo de las discusiones que se gestan en la vida online, ahí hay cosas de las que preferimos ni siquiera sumarnos.

En este proceso que actualmente estamos habitando nos estamos conformando como un equipo de trabajo rizomático, es decir cada quien trabajamos por áreas interdependientes. Hace poco nos ganamos el financiamiento para un proyecto de investigación México-Brasil que además será acompañado por un programa público en el que entre otrxs artistas estarán Duen Sacchi, Magda de Santo y Castiel Vitorino Brasileiro. Además estamos trabajando para un taller en el Centro de Arte Alameda. Estas dos actividades en realidad serán las primeras en las que trabajamos como colectivo de forma oficial, nos emociona porque una vez más la infección de nuestra propuesta se escurre por todos lados.

¿En dónde se ubican? ¿y por qué? Si no están ubicadxs en algún lugar especifico, ¿por qué no?

Nuestra base principal está en Ciudad de México, específicamente en el centro de prácticas corporales y pensamiento contemporáneo Tres.Cero.Tres ubicado en la calle Puebla #303 de la colonia Roma Norte. En esta cede ocurren nuestras reuniones semanales, aquellas de formación continua que sostienen a MFMS, el Tres.Cero.Tres es nuestra casa de acogida pero nuestra intención es lograr que ese sea un espacio compartido entre ambas propuestas.

Como decíamos somos un proyecto totalmente independiente y autogestivo por esto mismo no tenemos un “espacio de trabajo” como tal y aunque estamos trabajando en ello necesitamos apostar a becas y otros financiamientos.

Esta condición a su vez nos ha llevado a sostenernos más bien a partir de los talleres, charlas, seminarios que se han impartido en distintas instituciones que van desde la UdeG, la Autónoma de Querétaro, el Museo Reina Sofía, Centro de Residencias Artísticas MATADERO, MACBA, Universidad Complutense de Madrid y espacios independientes como Cuerpos Parlantes en GDL, T.I.C.T.A.C en Barcelona, y el taller de la artista Teresa Margolles en el barrio de Usera, además de nuestra resiente residencia en FelipaManuela, Madrid.

¿A quienes dirigen sus actividades? Es decir: ¿quién y cómo es su públicx? ¿Cómo usan redes sociales para ubicar su públicx? Cuando hay eventos, ¿cómo relaciona la gente que viene con su publicx ideal?

Justamente nuestra principal herramienta de difusión son las redes sociales y esto porque de una u otra forma las personas que siguen la página conocen nuestro trabajo, eso ha llevado que además la recomendación entre sus conocidos nos acerque a ellxs cuando estamos dando talleres o seminarios fuera de la Ciudad de México, por ejemplo.

En realidad nuestras actividades van dirigidas a todo el público en general que tiene curiosidad de saber y/o profundizar en los temas que proponemos, generalmente quienes vienen son o estudiantes o profesionales de las ciencias sociales y las humanidades. El reto aquí es salir justo de ese círculo y llegar a gente que en realidad no venga de ese espacio como lugar principal de enunciación.

Nuestro publico ideal es principalmente el que entiende el enunciado Menos Foucault, Más Shakira como la provocación que es, para nosotrxs toda aquella persona que ha venido a nuestros eventos, como por ejemplo a la conferencia abierta con Federico Navarrete o a nuestra exposición en Centro Cultural Border del año pasado es nuestro público ideal.

Lo que si sabemos es con quiénes no nos interesa dialogar y ahí se encuentran todxs lxs defensores del canon de pensamiento occidentalocéntrico, academicxs, heterosexuales supremacistas, neocronistas de indias, eurofilicos de ocación y la oenegenización de los movimientos sociales de la llamada disidencia sexual.