El enemigo de adentro / el enemigo de afuera

  • PARQUE Galería (Ciudad de México)
  • 5 mayo 2019 — 20 julio 2019
el enemigo de adentro

Llegué temprano a PARQUE Galería por el performance de María Sosa como parte de su exhibición sola, “El enemigo de adentro / el enemigo de afuera,” con un dolor en la panza y un ligero ataque de pánico. Por eso no sentí muy social, entonces caminé por un rato, inhalando, exhalando, pregúntame por qué no siento nervioso subiendo un escenario frente de mil personas pero sí siento nervioso entrando una galería para ver un performance. ¿Así es el síndrome del impostor? Caminé hacia la izquierda, sur de una manera, las calles en la San Miguel de Chapultepec no vayan en líneas rectas, pasando la tiendita La Esperanza, donde decidí que los vitrales no tuvieron que ver con la Galería La Esperanza, quienes rentan, o por lo menos ocupan, las ventanas de la tiendita. O tal vez rentaron, ocuparon. No sé si aún existe la Galería La Esperanza. Parece que no estoy tan al tanto con todo eso. Tal vez desde allí viene el síndrome del impostor: no sabiendo todo de todxs pero sintiendo que deberías.

Antes que el performance, María Sosa nos dijo, “no les voy a contar sobre el performance.” Nos dijo, “ahora haré el performance,” o algo así, y empezó leer un texto. Debería tomado notas, pero querría poner atención. Su texto habló del tema general del performance y de la exposición, El Enemigo Dentro, nombrando este enemigo como un impulso colonial interno que se lleva a colonizar unx mismx, para verse europeo, con gestos europeos, con dinero como los europeos, etc. Mencionó Cherán, un pueblo autónomo ubicado en Michoacán, en donde la población ha negado la policía y todos los elementos de estado mexicano. No sé si entendí la conexión en ese momento, pero ahora creo que tiene que ver con la extracción del colonizador dentro, es decir con la eliminación del enemigo dentro. Dejó el texto sobre una mesa, puso play en un estéreo portátil, y empezaron de sonar unas voces, hablando de sus experiencias con sus colonizadores, interiores y exteriores, con la voz de Sosa interrumpiendo ocasionalmente, diciendo frases relacionados al texto anterior. Mientras hablaron las voces, Sosa se arrodilló en el suelo y empezó de dibujar sobre un rollo masivo de papel para secarse las manos con algo como tinta de caligrafía. Dibujó narices europeas y narices indígenas y frases cáusticas sobre el mestizaje. Mientras dibujó, sacó más y más papel del rollo, apilando el papel sobre su mismo. La tinta empezó de desteñirse y mancharse. Yo estaba parado sobre una pared, atrás de un par de hombres. Unas veces me puse de puntillas para ver lo estaba pasando y perdí mi equilibrio, tocando la puerta atrás y imaginándola separando de sus juntas y cayendo por el suelo, el vidrio volando por todos lados. Hombres jóvenes bailaron suavemente entre las personas y las esculturas, cámaras en frente, documentando el performance, pero por la arquitectura de Parque Galería, que es como un tipo de panal truncado, no hubo una vista directa a Sosa. La falta de una vista directa a Sosa era una de las cosas más exitosas del performance, reforzando los dibujos manchadas y las frases ilegibles apilando al lado de Sosa.

Hace rato, después de un concierto, un músico blanco de jazz estaba lamentando que la gente dice que la música jazz es una música afroamericana —que sí es, obviamente—. De todos modos, su argumento era que él estudió el jazz por toda su vida, ensayó el jazz por toda su vida, hasta que dedicó su vida al jazz. No entendió porque eso no haría suyo el jazz. No entiendo: ¿por qué amar a algo, dedicarse a ello, lo hace suyo? ¿Cómo implica que esa cosa sea su propiedad personal, su propiedad privada? Es como Bonnie Jones nos estaba contando, mientras haciéndonos sándwiches de queso quemado en la cocina en Baltimore, después que vimos su exposición en el Cardinal: “Sabes que? Lo que pasa es que hay algunas cosas que no puedes tener.” Si hay un impulso colonial más básico que el deseo de pureza —pureza racial, socioeconómico, religioso, ideológico, etc— tal vez es el deseo de tener, de reclamar —alguna tierra, alguna persona, un performance, etc— para su mismo. Al final del performance, Sosa sí nos contó un poco sobre el performance, que las voces eran de sus amigxs, que quiere que su obra sea intima, porque —pues creo que dijo eso, recuerdo que dijo eso pero sabemos que los recuerdos usualmente no son correctos— porque la única manera de salir la situación terrible en que estamos actualmente es a través de trabajo intimo.